La Inercia
En el mundo de los negocios hay muchos procesos que se heredan que ya no hacen sentido. ¿A qué me refiero? Tomemos como ejemplo las líneas en los cines. Si lo pensamos, ya no son necesarias. Hoy en día podemos comprar tiquetes en línea sin tener que ir físicamente al establecimiento. Obviamente entre más temprano llegamos mejores serán nuestros asientos. Pero esto tampoco es necesario. ¿Por qué no enumerar todos los asientos en los cines? Si lo pueden hacer en estadios de béisbol y en teatros, dudo que sea costoso. Sólo se tendría que hacer una vez y de inmediato se resolvería el problema de las líneas largas. Compraríamos nuestros tiquetes desde el confort de nuestro hogar y no nos tendríamos que preocupar por llegar media hora antes de que empiece la película. ¿Entonces qué es lo que evita que este simple cambio se implemente? Lo mismo que permite la vigencia de muchos otros procesos ineficientes: la inercia.
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